Arxiu mensual: Desembre de 2015

Sonrisas y lágrimas

Desgraciadamente, se ha trabajado muy pocas veces el tema de la liberación de los pueblos desde una perspectiva libertaria, y del mismo modo sucede cuando el nacionalismo plantea modelos políticos desde donde desarrollar la soberanía de su nación obviando habitualmente la ausencia de estado como una solución a ese objetivo. Esta situación va asociada al cacao mental que supone intentar definir los conceptos estado, soberanía, nación, pueblo, comunidad, etc. Más aún cuando esos conceptos no definen lo mismo dependiendo del lugar o de la lengua en la que se hable. A esto, hay que añadir la simplificación claramente interesada que se hace de toda esta problemática cuando se trata desde los medios de comunicación, con la gran influencia que suponen para el imaginario de gran parte de la sociedad.

Intentaré condensar brevemente unos pocos conceptos, realizando una propuesta de definiciones para poder entendernos, aunque sólo sirva para este texto. Podemos decir que un estado es un marco legal, ligado a un modelo organizativo que afecta a un país. Un país es una parte del globo que por diferentes motivos (bélicos, parentales o casuales) ha pasado formar parte de un ente político común y a ser dominado por un gobierno. Dicho gobierno es el poseedor de la soberanía de ese territorio, es decir, tiene la capacidad gestionarlo según sus necesidades y obligaciones. Dicha institución gestionará ese territorio como una propiedad, teniendo en cuenta en mayor o menor grado a aquellos que habitan dentro de ese territorio.

Existe otra palabra sobre la que tenemos que dejar clara su definición, pues existe una doble versión de la misma, y esta es nación. Por un lado, a partir de la Ilustración y de la Revolución Francesa, se utiliza el concepto de nación-estado para hablar del conjunto de ciudadanos de un estado, siendo ese marco legal el que lo condiciona; por otro lado, a partir del Romanticismo, se utiliza la nación-cultural, que se define a partir de unos rasgos característicos comunes como son lengua, cultura, costumbres, gastronomía o incluso la religión, creando de esta manera una cosmovisión que sirve a las personas que forman parte de ella para situarse dentro de su cotidianidad. Este conjunto de características de la nación-cultural nos dan a entender que la cultura es la que configura una cosmovisión y a veces incluso una cosmogonía (explicación más bien mitológica y poco científica de las cosas), donde las sociedades contemporáneas, más científicas, sustituyen a esta última parte por una más cosmológica (científica). Una concepción de la nación que es incluso anterior a la del estado e independiente de éste. Y, de hecho, lo que suele suceder es que esas naciones-estado intenten minorizar a las naciones-culturales.

A partir de esta última definición la lógica nos lleva a analizar cómo, en la práctica, la relación entre estas naciones y los estados de este planeta se plantea como un modelo de relación de “varios a varios” o NaN; es decir, un estado puede incluir más de un nación y al mismo tiempo una nación puede formar parte de más de un estado. También hay que añadir que una nación no tendría porque tener un marco territorial concreto, finito y contiguo, pero suele encontrarse en alguna región geográfica concreta del globo terráqueo. Pero también es cierto que, cada día más, más de una cultura convive en espacios geográficos comunes.

He realizado estas propuestas de definición e intentado esclarecer el porqué hace falta diferenciar dos conceptos que históricamente a algunas les ha interesado mezclar. Ahora planteemos -como libertarias/anarquistas/autónomas- cómo esa relación NaN puede convertirse en Na0; es decir, si podemos agruparlas en nuestro planeta sin necesidad de que estén vinculados a estados, pues nuestro modelo social pasa por su desaparición. Una desaparición de los estados que no debería suponer la desaparición de las naciones, pues como hemos visto son dos cosas diferentes.

Existen ensayos de cómo podría ser ese modelo político de naciones sin estado que pasan por desarrollar el concepto de confederación que ya planteó en su momento Piotr Kropotkin, complementado con los planteamientos que posteriormente reivindicarían la Organización Revolucionaria del interior de Macedonia y Adrinoble en agosto 1903, el magonismo durante la revolución mexicana en 1910, el makhnovismo ucraniano en 1918, la organización de la provincia libre de Shinmin durante la guerra de Korea contra el Japón de 1929 -1931 y otros no tan marcadamente libertarias pero igual de próximas y vigentes como el Zapatismo mexicano o el Confederalismo Democrático en Rojava del Kurdistan.

En el marco de un siglo XXI, después de la caída del muro de Berlín donde el “comunismo” perdió el Este y tras lo cual el capitalismo se sumió en la bacanal más grande desde 1929, llega el momento de construir un mundo nuevo. El capitalismo feroz deja diariamente un reguero de muertos en guerras intestinas y en los viajes de las famèlicas legiones que intentan huir de sus desastres locales y van en busca de paraisos inexistentes. Resulta muy fàcil hacernos creer que estas muertes son inevitables y se camuflan bajo la apariència de conflictos tribales o religiosos, mientras nos esconden los beneficios producidos por el mercadeo con el petròleo, el coltán u otros recursos energèticos o minerales que se esconden bajo el terreno bèlico. Mientras tanto, esa parte del mundo autodenominada Occidente mira a sus víctimas como si se tratara de una fugaz pesadilla de la que nos olvidamos con facilidad. Eso sirve para agradecer a nuestros amos que nos gobiernen con mano firme para que eviten que llegue la sangre a nuestros ríos. Pero de vez en cuando, como vimos en Atocha o París, alguien nos recuerda que no estamos en ese mundo y socializa las barbaries que se cometen diariamente en el resto del planeta. Pese a ello la industria bélica no para ni para reponer fuerzas y ello alimenta a los inversores que mueven sus activos desde la ya caduca industria europea.

La pobreza y la miseria dejada por nuestro Occidente alrededor del mundo también genera mano de obra barata, en algunos momentos llega incluso a ser esclava, lo que permite a las grandes multinacionales abaratar costes llevando allí sus centros de producción. Eso sí que nos afecta, porque nos toca de cerca cuando se cierran nuestras fábricas, nuestros indústrias, nuestras minas… Esa deslocalización de los puestos de trabajo que nos deja sin los sustentos, sin las casas y sin los privilegios que hasta hace poco nos permitían tener en ese juego llamado estado del bienestar. Aquí, cuando nos tocan en primera persona es cuando nos despertamos, salimos y tomamos los espacios públicos en concentraciones, manifestaciones, sentadas, ocupaciones y okupaciones, etc., e incluso hay quien delega en las urnas su actividad militante esperando a que nos lo solucionen esos gestionadores de los estados que mentaba antes.

Ahora intentaremos explicar aquello que denominan “el procés”. Para hacerlo, permitidme retroceder unos años atrás, hasta el 2004. La Generalitat de Cataluña abrió unos foros virtuales donde “debatir” la reforma del Estatuto. La petición más repetida sería la de la legalización de la marihuana y los principales debates censurados eran los que giraban en torno a este tema y los de la represión ejercida por los Mossos. El articulado pasó por diferentes cribas políticas y judiciales que llevarían a hablar a Montilla de una creciente desafección hacia “España”. Las reformas de los estatutos llegarían también a otras comunidades autónomas y en las más cercanas (la valenciana, la aragonesa o la balear) las rellenaron de medidas que pretendían distanciarse de cualquier hipotética complicidad, no contemplando ni tan siquiera las existentes en el ámbito lingüístico o cultural. Posteriormente vendrán las consultas sobre la independencia celebradas en 554 municipios, una iniciativa nacida de una base social heterogénea, y una muestra de ello es la amplia variedad de modelos de pregunta que se hicieron. Posteriormente se celebrarán masivas demostraciones por el centro de la ciudad de Barcelona. En la primera manifestación, la del 10 de julio de 2010, José Montilla tuvo que huir por los insultos y algún intento de agresión que sufrió, y en la del 11 de septiembre 2012, CiU intenta condicionar su participación y suavizar el discurso independentista de la misma. También aparecieron fuerzas políticas (Reagrupament o SI) como fruto del descontento de aquellos que se sentían independentistas, sin olvidarnos de la entrada disruptora de las CUP en el Parlamento. La crisis y los recortes en los servicios básicos nutrieron el movimiento de los Indignados y por poco no incluyeron la defensa de la liberación nacional, que no fue recogida entre los puntos básicos debido al bloqueo del consenso que mantuvieron menos de una docena de personas de sentir españolista dentro de una asamblea de más de 500). CiU, creyendo liderar el proceso, intentó aprovechar el tirón convocando unas elecciones anticipadas que le hicieron perder un gran número de escaños. Las propuestas políticas ciudadanas como las consultas, las manifestaciones, la Vía Catalana del 2013, la V en 2014 y la macro-concentración de Meridiana del 2015 han traído de cabeza a las fuerzas políticas tradicionales, que en un primer momento no supieron asumir este movimiento social y que finalmente intentaron capitalizarlas absorbiendo sus cúpulas directivas en una candidatura única llamada Junts pel Sí (JxSí), que se suponía disolvía a ERC y CDC (la C de CiU) en su interior. Un último movimiento a la desesperada de CDC para conservar en la silla a su M. H. presidente Mas, después de ver como caían en picado, elecciones tras elecciones, cediendo votos a opciones como ERC y CUP.

Ahora, unos meses después de las elecciones el panorama es incierto. JxSí se ha metido el tortazo de su vida y no consiguió la mayoría absoluta que esperaban. Para hacer gobierno esperan que la CUP les dé su apoyo o como mínimo se abstengan. En la CUP no lo tienen claro, hay gente que apoya no evitar un nuevo gobierno de Mas -que sólo necesitaría de la abstención de la CUP-, otra que apoya no evitar un gobierno de JxSí pero sin Mas -igual abstención de CUP- y otra que de ninguna manera quiere facilitar la investidura a JxSí. Así que se supone que el pulso se mantendrá alrededor de las políticas sociales que se van a llevar a cabo y cómo se van a reflejar también éstas en ese nuevo estado para que no sea tan liberal como los demás. Parece que el 27 de diciembre se sabrá el desenlace que, sea cual sea, seguro abrirá heridas en el sí de la CUP.

Una vez puestos en contexto, volvamos a nuestros movimientos sociales, a nuestras casas okupadas o ateneos y lloremos sobre la espalda de alguna compañera mientras nos hacemos las preguntas: ¿Cuál es la asamblea donde se decide sobre el modelo político de esta nueva entidad política catalana? ¿Qué células anarquistas levantarán barricadas si los tanques entran de nuevo por la Diagonal? ¿Cuanta gente de la ANC piensa que el anarquismo es algo no forzosamente vinculado a drogas y cerveza fría? ¿Sabe Artur Mas dónde está el Kurdistán? Y nuestra mayor pregunta… ¿Donde se habla de Kropotkin en el Procés? La respuesta es para seguir llorando. Nuestro bajo grado de incidencia es ridículo, por mucho que la prensa derechosa no se canse de tildar a la CUP de partido anarquista y de llamar a ese posible pacto para la independencia “pacto de Can Vies”.

Pese a todo ello aún quedan sonrisas que dibujar cuando vemos todo aquello que arañamos al poder -esperemos que por mucho tiempo- cuando recordamos lo conseguido con el CSA Can Vies, La Harmonía, La Flor de Maig, Can Batlló…, donde proyectos más o menos autogestionados recuperan espacios de poder como antaño cuando se hablaba de construir una sociedad paralela. Y ver que, pese a la represión, hay quien aún ejerce la gimnástica revolucionaria y hace que las calles recuerden de nuevo aquella ciudad de las Germanies de València, la dels Forans en Mallorca o Rosa de Fuego que fue Barcelona. Y es entonces cuando parece que el mundo renace de sus cenizas.

Entrada la noche, seguiremos luchando, a veces entre sueños, por una confederación de pueblos libres de los Països Catalans.

21 de diciembre del 2015
Aborigenen Internatzionala – Internacional Aborigen – 2

Cataluña en la encrucijada. Una perspectiva libertaria.

Si hoy existe un conflicto grande y con constancia en el tiempo, éste es el de la “cuestión catalana”. Es tema constante en portadas de los periódicos y telediarios de las grandes cadenas. Como probablemente la mayoría ya estemos familiarizados/as con las opiniones de los distintos partidos y gobiernos, hemos considerado muy interesante hacer una entrevista a 3 bandas con compañeros/as catalanes/as, para conocer más del “Procés” y cómo se posicionan ante él.
Para ello hemos contado con Embat, organización política libertaria de Cataluña, Marc Rude, de la Assemblea Llibertària l’Oca de Gràcia (Federació Anarquista de Catalunya) y periodista de La Directa, y por último con Oriol Rigola, miembro del colectivo Negres Tempestes que nació con la idea era reabrir el debate de la reivindicación del derecho la liberación de los pueblos dentro del pensamiento libertario.

Debido a la extensión de la entrevista la versión impresa ha sido recortada, podréis encontrar la entrevista completa AQUÍ: Entrevista completa

1-Empecemos por nuestra casa. Vemos como el entorno libertario catalán ha crecido y ganado músculo en los últimos años en forma de nuevas asambleas de barrio, nuevas organizaciones, ateneos, okupas, fiestas populares y mayor capacidad de movilización. ¿En qué momento se encuentra el anarquismo catalán? ¿Ha sabido adaptarse a los distintos ciclos de movilizaciones? ¿En qué medida ha aportado a los movimientos populares?

Embat: Nos encontramos al final del ciclo que se abrió en la huelga del 29S de 2010 o en el 15M de 2011. En un solo año han coincidido tres procesos electorales, cada uno con su propia campaña. Esto ha producido un cierto hartazgo en la sociedad, que de alguna manera también se ha trasladado a los movimientos sociales. Además, no poca gente hasta ahora activa en las luchas sociales y en el activismo se ha presentado en las distintas candidaturas y ha conseguido entrar en las instituciones. Así la movilización en la calle viene a menos, por estas causas y por limitaciones del movimiento popular en su articulación más allá de lo inmediato. El entorno libertario, al estar al margen de todo lo anteriormente mencionado no creemos que su actividad típica se haya resentido demasiado. Los colectivos siguen realizando sus funciones habituales pero no encuentran la manera de aportar para un cambio social.
Marc Rude: En efecto, el movimiento libertario ha crecido en Catalunya, con la aparición de proyectos como la Federació Anarquista de Catalunya (FAC) y Procés Embat. También se ha registrado un incremento muy significativo de asambleas locales y espacios autogestionados. Todo este repunte nace a partir del 15-M y el proceso de politización que conllevó para toda una generación. Ahora que nos encontramos en una recesión de la movilización de calle -causada por la aparición de los partidos progresistas/regeneracionistas- , quizá es momento de apostar por la parte constructiva del movimiento, y confluir en organizaciones y redes de apoyo ancladas en los barrios que permitan que cada vez más gente pueda poner cada vez más ámbitos de su vida fuera de los marcos del Estado y el capital. Para mí, el factor más importante que ha permitido que el movimiento crezca y el que puede permitir que lo siga haciendo es un esfuerzo comunicativo para llevar nuestro mensaje más allá de las fronteras del “ghetto”. Para ello, es vital crear organizaciones fuertes que permitan coordinar la militancia, más allá de la estructura atomizada de los grupos de afinidad.
Oriol Rigola: Nuestro colectivo encuentra su raíz en Sants, un barrio de Barcelona históricamente muy combativo y eso quizás facilita que las ideas libertarias sean más permeables que en otros lugares. La existencia de la Assemblea de Barri de Sants (ABS) también ha facilitado la coordinación de los diferentes movimientos sociales. Pese a que situaciones como el 15m o el famoso “procés” nos cogieron a todos/as como bastante desprevenidos/as, hay que decir que algunos de estas se impregnaron, aunque desgraciadamente muy parcialmente, de algún aire libertario; más el primer caso que el segundo.

2-El proceso independentista parece que cubra todos los aspectos de la política cotidiana en Cataluña. Aun así, la ofensiva neoliberal es patente y, desde fuera, parece que se relativice. Nos gustaría que nos comentarais acerca de las luchas sociales que consideréis relevantes y si estas se han visto mermadas o potenciadas gracias a la cuestión nacional y el proceso.

E: En cualquier caso está claro que hay sectores que han apostado por surfear la ola soberanista esperando con ello tapar cuestiones de gestión o modelo económico, pero al mismo tiempo otros sectores, interesadamente o no, han contribuido mediante el independentismo a poner sobre la mesa los modelos de país posibles y la solución a los problemas estructurales de Catalunya. En nuestro caso el Bloque en el Poder ha utilizado el soberanismo como una manera de proteger el entramado institucional de la crítica desde abajo, y es algo que tenemos en cuenta. En todo el sur mediterráneo en general la incapacidad que hemos demostrado para construir una alternativa popular al modelo institucional y económico, ha favorecido la esperanza en nuevos instrumentos de intervención parlamentaria, y todo ello, tanto por nuestra parte como por la de ellos/as, un desinflamiento de la conflictividad.
M: Si bien es cierto que el Procés ha desviado la tensión del eje social al eje nacional, para mí el principal elemento desmovilizador no ha sido el independentismo, sino la apuesta por la vía institucional de parte de los movimientos sociales. Si bien hay ámbitos concretos, como las migraciones o el feminismo, en los que se trabaja intensa y fructíferamente; para mí los movimientos aglutinadores de la lucha social, que son el sindical y el vecinal, viven horas bajas.
O: Es evidente que el “procés” ha servido para tapar muchas decisiones políticas tomadas desde las diferentes instituciones (estatales, autonómicas, municipales). Es cierto pues, que en algunos casos han servido para silenciar los recortes y las políticas neoliberales del gobierno de CiU, y que han intentado responsabilizar estas decisiones con el lema de “España ens roba”, pero la gente no es tonta y los resultados electorales así también lo demuestran, reduciendo cada vez más la representación parlamentaria de dicho partido, arrastrando en estas ultimas elecciones a su socio ERC.

3-En el campo de la movilización y la construcción de alternativas, muchas veces os encontraréis con la Esquerra Independentista(EI). ¿Cómo es vuestra relación con ella? ¿Son un aliado táctico? ¿Existe la posibilidad de un proyecto emancipador común?

E: Existen desde luego diferencias en la intensidad donde ponemos el acento del poder popular, y respecto a la cuestión electoral. Para nosotros/as todos/as aquellos/as actores que prioricen la construcción de un pueblo fuerte capaz de dar respuestas contundentes a las agresiones, y ser garante de los cambios sociales, es un aliado táctico inmediato.
M: En la lucha diaria en los barrios, existen muchos puntos en los que podemos estar de acuerdo. Para mí, sí que existe la posibilidad de trabajar conjuntamente a nivel local y me gustaría que así fuese. No obstante, nos encontramos con varios obstáculos por las dos partes: al purismo y la estrechez de miras de algunos/as compañeros/as se le suman los tics vanguardistas y las maquinaciones a lo soviético que en ocasiones se llevan a cabo desde la EI. La idea de potenciar asambleas locales para empoderar al vecindario, unir fuerzas contra el enemigo común y construir proyectos autogestionados destinados a satisfacer las necesidades de la gente del barrio es compartida.
O: Colaboramos con personas de l’Esquerra Independentista (EI) desde el momento en que participamos de espacios como el Can Vies o la ABS y también hemos colaborado con colectivos de la EI en campañas puntuales locales como la de retirada de símbolos fascistas del barrio y por el cambio de nombre de algunas calles del barrio o en espacios más amplios como Huelgas Generales o campañas concretas de reivindicaciones vecinales.

4-¿Qué visión tenéis del movimiento independentista? ¿Es este un movimiento de la oligarquía catalana para ganar cuotas de poder? ¿Es un movimiento popular por la autodeterminación? ¿Qué actores son relevantes en la partida?

BxRU608IYAITmK7E: El movimiento independentista es transversal y variado ideológicamente. Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) nunca había sido independentista. Ha virado en esa dirección fruto del crecimiento del “soberanismo social” o del independentismo de la “sociedad civil” que se produjo a partir de la creación de la Asamblea Nacional Catalana y la Asociación de los Municipios por la Independencia. No olvidemos que tanto la gran banca como Fomento Nacional del Trabajo (la patronal catalana equiparable a la CEOE) se han pronunciado claramente en contra de la independencia. El movimiento independentista representa un movimiento popular por la autodeterminación “democratizador” y con un gran potencial para romper con la constitución del 1978
M: Es un movimiento popular para la autodeterminación en parte secuestrado e instrumentalizado por la oligarquía catalana para ganar cuotas de poder. Pero las ambiciones de Mas de convertirse en el Padre de la Patria y las performances masivas al estilo norcoreano no deben hacer que nos olvidemos de la legítima voluntad de mucha gente de poder decidir qué organización política prefiere para su territorio. Como siempre, hay dos actores básicos: el pueblo catalán y las élites titiriteras que juegan con él para su propio beneficio, que no es otro que mantener el poder.
O: Nosotros/as nos consideramos parte del movimiento independentista, al igual que nos consideramos parte del movimiento anarquista, antipatriarcal, ecologista, etc. Formar parte de dicho movimiento no nos posiciona necesariamente a asumir o aceptar todo aquello que se haga en nombre de dicho movimiento. Este “procés” nacido en 2010 a partir del fracaso del intento de reforma del Estatut d’Autonomia llevó a que el pequeño porcentaje de gente que se identificaba claramente como independentista fuera incrementado a cada barbaridad que se iba haciendo o diciendo desde el gobierno del Estado Español.

5-¿Cómo definiríais vuestra posición política respecto del proceso independentista?

E: EMBAT es partidaria de la soberanía popular y del ejercicio de la autodeterminación de Catalunya. En ese sentido entendemos que la coyuntura abierta por el movimiento popular por la independencia puede servir para “abrir el melón” del régimen surgido de la reforma franquista.
M: Yo voté sí a la consulta del 9N y volvería a hacerlo si se convoca finalmente un referéndum vinculante. Lo hice por varias razones: en primer lugar, porque un proceso de independencia en Catalunya agitará inevitablemente el orden establecido, lo que supone una gran oportunidad para llevar la ruptura a otros ámbitos más allá del mero cambio de bandera. ¿Os imagináis que os podríais librar de golpe y plumazo de la Conferencia Episcopal, la Legión, los Borbones y los rancios residuos de la nobleza? Aunque el eventual Estado Catalán fuera igualmente capitalista, atrocidades como el proyecto de ley del Aborto de Gallardón, la ley Mordaza, la introducción de la religión en la escuela pública o la creación de una FP de Tauromaquia serían inconcebibles aquí.
O: El “procés” como movimiento popular que pudo ser en un primer momento estuvo en parte alimentado por gente de los movimientos sociales, mayoritariamente procedente de la izquierda independentista. Posteriormente, cuando éste se masificó, la burguesía intentó coger las riendas y en gran parte lo consiguió. Nosotros/as seguimos intentando explicar a la gente que existe otra manera de conseguir la independencia, sin estados ni autoritarismos, y que así esta sea real y total, pese a ello, somos conscientes que la capacidad de incidencia de un colectivo como el nuestro es muy pequeño.

6-¿Cuales son los pasos a seguir en la coyuntura actual para avanzar en la construcción de una sociedad libertaria?

E: En la coyuntura actual, con la correlación de fuerzas, evidentemente este programa no es posible en su totalidad, necesitamos un sociedad densa y activa, un pueblo fuerte, fortalecer el sindicalismo y crear las condiciones en el territorio para poder desplegar el poder popular.
M:La clave está en el trabajo “de hormiguita” en los barrios. Por un lado, como ya había comentado, hemos de expandir la base social del anarquismo, para que el vecindario pueda ver como viable una alternativa libertaria hace falta comunicar y, sobretodo, hacer. El Estado no es fuerte sólo porque nos reprime, sino porque sabe hacerse necesario. Por ejemplo, aunque la mitología ensalce la parte de los tiros, la Revolución Social del 1936 no habría sido posible si no hubiera contado con toda esta infraestructura popular, construida durante las décadas anteriores. Lo mismo vale para cualquier revolución: aunque se llegue a derrocar al sistema, si no hay nada preparado para después lo más probable es que el viejo régimen sea sucedido por uno nuevo igual o peor. Además de los proyectos a largo plazo, también hemos de tener objetivos más cercanos. Más allá del anarquismo, si los movimientos sociales en conjunto consensuaran unos puntos comunes y se lanzaran a defenderlos, otro gallo cantaría. La coordinación entre luchas es vital.
O: Nosotros/as siempre hemos creído compatibles y necesarias tanto la gimnasia revolucionaria como la construcción de la sociedad paralela. Creemos que la recuperación de la memoria histórica y recordar como han sido los caminos que nos han intentado acercar a ese anhelado destino puede enseñarnos mucho en esa construcción. La solidaridad con otros pueblos en lucha como el de Chiapas, Mapuches o Kurdistán nos puede enseñar formas de organización política y de resistencia interesantes.